MODO PRIMAL
Te explota la cabeza, no tenés fuerza para nada y nadie te avisó que eso iba a pasar. Ahí es donde se cae casi todo el mundo.
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Arrancaste con todas las pilas y a los tres días te sentías un trapo.
Te agarró un dolor de cabeza que no se iba y no sabías si era normal o si te estabas haciendo mal.
Hace dos días que no vas al baño y no tenés idea si eso es un problema.
Te despertás a las tres de la mañana con la pantorrilla dura como una piedra.
Tu vieja te preguntó por el colesterol y no supiste qué contestar.
Hiciste la cuenta de lo que sale la carne y pensaste que no te da el bolsillo.
Y en algún momento apareció el pensamiento que termina con todo: “esto no es para mí”.
No abandonaste por falta de voluntad. Abandonaste porque nadie te dijo qué esperar.
Un síntoma que entendés es un trámite. El mismo síntoma sin explicación es una emergencia. Duele igual. El resultado es opuesto.
Ya sabés qué comer. Carne, huevos, grasa, sal, agua. La lista entra en una servilleta.
Lo que no sabés es qué le va a pasar a tu cuerpo, cuándo, y qué hacer cuando pase. Eso es este kit: una página por día, con lo que puede aparecer hoy, por qué aparece y qué hacés al respecto.
Los días marcados son los que hacen abandonar. Vas a saber exactamente qué esperar de cada uno.
Bajás peso rápido y te sentís pésimo. Ninguna de las dos cosas significa lo que creés.
Cada uno tiene nombre, causa y solución. Ninguno es un misterio y ninguno dura.
Empieza el tema digestivo, se te va el hambre, y aparecen los primeros beneficios reales.
Lo que ganaste, cómo medirlo, y cómo atravesar un asado sin dar explicaciones.
El mapa de 14 días. Una página por día: qué puede pasar, por qué, y qué hacés.
El protocolo de electrolitos. Sodio, magnesio y potasio: cuánto, cuándo y de qué forma. Resuelve la mayoría de los síntomas de la primera semana.
La tabla “esto es normal / esto no”. Tres columnas para saber si seguís tranquilo, si ajustás algo, o si parás y consultás.
Carnívora sin fundirte. Tres niveles de presupuesto, calculadora de costo diario y tácticas de compra.
Solucionador rápido. Buscás tu síntoma, encontrás la causa y la acción. Sin leer el resto.
El frente social. Qué pedir afuera, qué contestar en casa, cómo manejar un asado.
Qué le digo a mi médico. Qué análisis pedir y cómo hablar del colesterol sin esquivarlo.
Tres anexos imprimibles. El chuletario de heladera, la plantilla de costos y el registro de 14 días.
Es la objeción número uno y está construida sobre una cuenta mal hecha: estás comparando el precio del kilo de carne contra el del kilo de arroz.
El número que importa es otro.
El precio por kilo en la carnicería.
Lo que gastás en comida por mes, todo incluido.
Cuando pasás a carnívora dejás de comprar pan, galletitas, gaseosas, delivery, postres, snacks y alcohol. Y comés menos veces por día, porque la saciedad es de otra categoría.
Adentro tenés la calculadora para hacer tu propio número, con los precios de tu carnicería, y tres niveles de presupuesto para elegir. El más económico se apoya en carne picada, huevos, hígado y cortes de segunda.
La evidencia disponible respalda beneficios de corto plazo y no permite afirmar qué pasa a diez años. Por eso el kit dura 14 días: trabaja en la ventana donde lo que se sabe sí acompaña.
Querés arrancar y te frena el miedo a sentirte mal sin saber qué hacer.
Ya lo intentaste, la pasaste mal la primera semana y dejaste.
Venís de keto o low carb y querés dar el paso sin repetir el mal trago.
Si buscás recetas. Acá hay protocolo.
Si buscás que alguien te prometa milagros.
Si tenés enfermedad renal, hipercolesterolemia familiar, historial de trastornos alimentarios, estás embarazada, o tomás medicación para diabetes o presión sin haberlo hablado con tu médico.
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Catorce días. Uno por página. Todos explicados.
Sí. De hecho es para quien arranca de cero, porque la transición pega más fuerte cuando venís de una alimentación con carbohidratos. Si ya venís de keto, la vas a pasar más suave y el kit te sirve igual para la parte específica de la carnívora.
No. Trae protocolo, mapa día por día y solucionador de síntomas. Adentro hay guía de qué cortes comprar según tu presupuesto, pero no es un recetario.
Si tomás medicación para diabetes o presión, tenés que hablarlo con tu médico antes de empezar: sacar carbohidratos puede mover tus valores rápido y requerir ajuste de dosis. Eso está dicho en la primera página del kit, no en la letra chica.
Se descarga apenas se confirma el pago. Es un PDF: lo abrís en el celular, la compu o lo imprimís.
El último capítulo es sobre eso. Hay tres caminos: seguir estricto, pasar a una versión flexible, o reintroducir alimentos con método para descubrir qué te cae bien y qué no. Los tres son resultados válidos.
El día 3 va a llegar igual.
La diferencia es si sabés
qué hacer cuando llegue.